Ok, necesito hablar de esto porque SK8 the Infinity literalmente jugó con mis sentimientos como si fueran una tabla en descenso libre.
Primero que nada: empecé el anime con una idea CLARÍSIMA en la cabeza. Yo dije: “esto es un BL disfrazado de deportes, CONFÍO”. Porque vamos a ser honestas… la dinámica entre Reki y Langa grita “algo más está pasando aquí”. La forma en que se miran, el apoyo emocional, las escenas dramáticas… o sea, ¿cómo no iba a pensar eso?
Miya.
Pequeño, tóxico, talentoso, con complejo de superioridad y actitud de “no me importa nadie”… OBVIAMENTE me enamoré. O sea, ¿qué me pasa? Literalmente escogí al más problemático, pero es que tiene ese aire de genio incomprendido que me destruye.
“Reki, my love… for skateboard.”
YO: gritando internamente, rodando por el piso, pensando que estaba presenciando historia.
Pero NO. NO ERA ESO. ERA SOBRE EL SKATE.
En ese momento entendí que tal vez… solo TAL VEZ… yo era la que estaba proyectando demasiado.
Y luego terminé el anime.
Ese hombre vive en una tragedia romántica constante. Y aquí va mi pregunta existencial:
Sí, hablo de Langa. Porque claro, llega el chico bonito, talentoso, misterioso… y de repente TODO gira a su alrededor. Tadashi ahí, sufriendo en silencio como personaje secundario en su propia historia de amor no correspondido. Aunque él tal vez también ame a Reki.
Yo no vine a sufrir así.
Y honestamente… no me arrepiento.
Pero sigo pensando que ese “Reki, my love…” fue personal. Sigo en espera de una segunda temporada, ese OVA no fue suficiente.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario